Cántico del Hermano Fuego: Texto y Significado

El Cántico del Hermano Fuego: un himno a la luz nocturna

Hay una llama que no consume, sino que ilumina; que no divide, sino que une. En el Cántico del Hermano Fuego, el fuego se convierte en voz del asombro: danza en la noche, calienta la esperanza y recuerda que incluso la fuerza más intensa puede ser un don.

A través de la mirada de San Francisco, cada chispa cuenta la belleza de la creación e invita a custodiar la luz que habita en el mundo y en el corazón de cada uno de nosotros.

Alabanza a "Messer lo Frate Fuoco"

Versión en dialecto umbrío (texto original)

Laudato sie, mi signore, per frate focu,
per lo quale ennalumini la nocte:
et ello è bello e iocundo
et robustoso et forte.

Versión en italiano corriente

Sia lodato, mio Signore, per fratello Fuoco,
con il quale illumini la notte.
Il fuoco è bello e dona gioia,
è forte, potente e pieno di vigore.

El pensamiento de Francisco según la Leyenda Antigua

Francisco, narra la Leyenda Antigua, solía decir:

"Por la mañana, cuando sale el sol, todo hombre debería alabar a Dios, que lo ha creado; por él nuestros ojos son iluminados durante el día. Por la tarde, cuando cae la noche, todo hombre debería alabar a Dios por el hermano fuego, por medio del cual nuestros ojos son iluminados durante la noche."

Somos todos como ciegos, y el Señor nos ilumina los ojos por medio de estas dos criaturas. Por ellas y por las demás criaturas de las que nos servimos cada día, debemos siempre alabar al Creador glorioso.

Con el Cántico de las criaturas, Francisco expresa esta alabanza de su vida al Creador glorioso y la propone a todos los hombres. Es un himno de alabanza que brota del asombro.

"Francisco nunca quería apagar la vela, la lámpara o el fuego... tanta era la piedad y el afecto que profesaba a esta criatura. Tampoco quería que un fraire tirara el fuego o las brasas humeantes, como se hace por costumbre; sino que recomendaba que se pusieran delicadamente en el suelo en reverencia a Aquel que lo ha creado."

El Fuego como símbolo de elevación espiritual

La relación afectiva, misteriosa y desconcertante de Francisco con el "hermano fuego" es una relación que valora el fuego como un auténtico personaje que Francisco "ama" con afecto fraterno, al que habla con cortesía como a quien es "noble y útil entre las criaturas del Altísimo".

El hermano fuego es la criatura que ilumina la noche: no ahuyenta la noche, como hace el esplendor del sol, sino que dentro de la noche porta la luz. Ilumina la noche de la casa del hombre e ilumina la noche de sus ojos.

El fuego se alimenta por asimilación: por asimilación el alimento se convierte en fuego y llama. La llama es la materia que asciende hacia lo alto y se convierte en luz. En la punta de la llama, el fuego consume su materialidad y se convierte en espíritu.

La belleza del fuego es la belleza de la materia que asciende hacia lo alto y se convierte en luz, iluminando la noche del mundo y del hombre. Por esto el fuego es la alegría y la fiesta del corazón humano.

En la llama, Francisco contempla el misterio del amor que transforma el corazón del hombre, elevándolo por encima de todo temor y de toda duda. Amar es vivir en la evidencia del corazón.

Aquel misterio de amor, que es la luz inaccesible en la que habita el Creador, se revela a Francisco en todas las criaturas, pero sobre todo en el "hermano fuego", que transforma la materia en llama que asciende hacia lo alto y se convierte en luz.