Cántico de las Criaturas

San Francisco de Asís

De la Leyenda antigua de San Francisco: "Al regresar de La Verna (con las estigmas del Señor impresas en su cuerpo), agotado de fuerzas, Francisco se detuvo en el monasterio de San Damián, donde vivían Clara y sus hermanas. Durante más de cincuenta días no fue capaz de soportar la luz del sol durante el día, ni el resplandor del fuego durante la noche.
Sus ojos lo atormentaban hasta el punto de casi no dejarlo descansar ni dormir."

Lauda

Francisco, con los ojos inflamados y los párpados entornados, revivía en la casi oscuridad su vida ya cercana a su fin; percibía el desconcierto y la angustia por su cuerpo reducido a la ruina por el agotamiento, pero a punto de rendirse en el abismo del dolor, el pobrecillo de Asís hizo brotar de su corazón el grito de súplica: "¡Oh Señor, socórreme en mis dolencias, para que tenga la fuerza de soportarlas con paciencia!".

Fue entonces cuando Francisco volvió a escuchar la misma voz encantadora que había oído del crucifijo de San Damián: Dime, hermano, si alguien te ofreciera en don, como compensa por tus sufrimientos y tribulaciones, un tesoro inmenso y precioso, como si toda la tierra se transformara en oro fino, los guijarros en piedras preciosas y el agua de los ríos en perfume, ¿tendrías aún en algún aprecio, en comparación con semejante tesoro, la tierra, los guijarros y las aguas? ¿No te alegrarías?

Francisco respondió: "Señor, sería un tesoro inmenso, preciosísimo, inestimable, más allá de todo lo que se puede amar y desear". El Señor: "Pues bien, hermano, alégrate y regocíjate en medio de tu dolencia y de tus tribulaciones: de ahora en adelante vive en paz, como si ya estuvieras en mi Reino".

Su alma fue invadida en ese instante por la alegría. Francisco llamó a sus compañeros, les narró el diálogo habido con su Señor y les dijo: "Quiero, pues, componer una nueva alabanza del Señor a través de sus criaturas".

Francisco, en la culminación de su vida, regresa en su cántico a la mañana de la creación, cuando el Creador se complació en sus criaturas.

Francisco "devuelve" al Altísimo, omnipotente y bueno, la alabanza, la gloria, el honor y la bendición que no son una posesión ni un lenguaje del hombre, no son valores expresados por la riqueza del hombre, cuya pobreza, frente a Dios, es tan radical que ni siquiera él es digno de evocar o de tener en su mente a Dios.

Es el amor el fundamento del lenguaje de Francisco; ese "algo más" que nos fascina. De este mensaje de amor tiene sed el hombre de nuestro tiempo, que extrae vida y alimento de un estado general de resentimiento, cuya primera expresión es el resentimiento hacia Dios. El resentimiento hacia el Creador envenena el modo de ser y de comportarse del hombre hacia las criaturas, hacia sí mismo y hacia los demás hombres.

El Cántico de las Criaturas, o Cántico del Hermano Sol en su versión original

Escrito hacia 1224 por Francisco de Asís, es uno de los primeros grandes textos de la literatura italiana.

Altissimu Onnipotente, bon Signore,
tue so le laude, la gloria e l'honore
et onne benedictione.
Ad te solo, altissimu se konfano,
et nullu homo ène dignu tè mentovare.

Laudato sie, mi Signore, cum tucte le tue creature
spetialmente messor lo frate sole,
lo quale iomo et allumini noi per loi.
Et ellu è bellu e radiante cum grande splendore
de tè altissimo porta significatione.

Laudato sie, mi Signore, per sora luna e le stelle;
in celu l'ai formate clarite et pretiose et belle.
Laudato sie, mi Signore, per frate vento et per aere
et nubilo et sereno et onne tempo,
per lo quale a le tue creature dai sustentamento.

Laudato sie, mi Signore, per sora acqua,
la quale è multo utile et umile et pretiosa et casta.
Laudato sie, mi Signore, per frate focu,
per lo quale ennalumini la nocte:
et elio è bello e iucundo et robustoso et forte.

Laudato sie, mi Signore, per sora nostra matre terra,
la quale ne sustenta et governa,
et produce diversi fructi con coloriti fiori et herba.

Laudato sie, mi Signore, per quelli ke perdonano
per lo tuo amore,
et sostengo infìrmitate et tribulatione.
Beati quelli kel sosterranno in pace,
ka da tè Altissimo sirano incoronati.

Laudato sie, mi Signore,
per sora nostra morte corporale,
da la quale nullu homo vivente pò skappar.
Guai a quelli ke morranno ne le peccata mortali.
Beati quelli ke trovarà ne le tue sanctissime voluntati,
ka la morte secunda nol farrà male.

Laudate e benedicete, mi Signore
et rengratiate et serviteli cum grande humilitate.
Francesco d'Assisi.

Versión en español moderno

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyos son la alabanza, la gloria, el honor
y toda bendición.

Solo a ti, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de pronunciar tu nombre.

Alabado seas, mi Señor, junto con todas tus criaturas,
especialmente el hermano Sol,
que trae el día y nos ilumina gracias a él.
Y él es bello y resplandeciente, con gran luminosidad:
de ti, Altísimo, es símbolo y reflejo.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana Luna y las estrellas:
en el cielo las has creado luminosas, preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano Viento,
por el aire, el cielo nublado y el sereno,
y por todo tipo de tiempo,
a través del cual das sustento a tus criaturas.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana Agua,
que es muy útil, humilde, preciosa y pura.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano Fuego,
con el cual iluminas la noche:
él es bello, gozoso, vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana y madre Tierra,
que nos sostiene y nos nutre,
y produce frutos diversos, flores variopintas y hierba.

Alabado seas, mi Señor,
por aquellos que perdonan por amor tuyo
y soportan enfermedades y sufrimientos.
Bienaventurados aquellos que sepan soportarlas con serenidad,
porque serán recompensados por ti, Altísimo.

Alabado seas, mi Señor,
por nuestra hermana la muerte del cuerpo,
de la cual ningún ser humano viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.
Bienaventurados aquellos a quienes la muerte encuentre fieles a tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará ningún mal.

Alabad y bendecid a mi Señor,
dadle gracias
y servidle con gran humildad.

Notas explicativas

"Tuyos son la alabanza...": Francisco afirma que toda gloria pertenece solo a Dios.
"Ningún hombre es digno de pronunciar tu nombre": subraya la infinita grandeza de Dios frente al ser humano.
"Hermano Sol", "Hermana Luna", "Hermano Viento"...: los elementos de la naturaleza son llamados hermanos y hermanas porque todas las criaturas tienen un origen común en Dios y forman una sola familia.
"De ti es símbolo y reflejo": el Sol no es adorado; representa en cambio la grandeza y la luz de Dios.
"Todo tipo de tiempo": tanto el buen tiempo como el mal tiempo son considerados parte del proyecto divino y permiten la vida en la Tierra.
"El agua es humilde, preciosa y pura": el agua es descrita no solo por su utilidad, sino también como modelo de sencillez y pureza.
"Hermana y madre Tierra": la Tierra es llamada madre porque nutre a los seres vivos y hermana porque, como el hombre, es una criatura de Dios.
"Por aquellos que perdonan...": Francisco exalta a quien perdona a los demás y afronta con paciencia el dolor y las dificultades.
"Hermana muerte corporal": incluso la muerte es acogida como parte natural de la vida querida por Dios, no como un enemigo al que odiar.
"La muerte segunda": es una referencia a la tradición cristiana e indica la condenación eterna, es decir, la separación definitiva de Dios tras la muerte del cuerpo.

Comentario al "Cántico de las Criaturas"

Compuesto por san Francisco de Asís, el Cántico de las Criaturas representa una etapa fundamental de la literatura italiana y está considerado entre los primeros textos escritos en lengua vulgar. Se trata de una oración de alabanza a Dios, en la cual el poeta expresa gratitud por todo lo que ha sido creado.

El tema principal del texto es la relación armoniosa entre el hombre, la naturaleza y Dios. Francisco ve la creación como una gran familia: el Sol, la Luna, el viento, el agua, el fuego y la Tierra son llamados "hermano" y "hermana" porque todas las criaturas tienen el mismo origen y están unidas entre sí. La naturaleza, por tanto, no es algo que dominar o explotar, sino un don que respetar y custodiar.

En el Cántico emerge también un fuerte mensaje de humildad. El hombre reconoce que depende de Dios y comprende que todo bien proviene de Él. Por esto, el texto invita no solo a alabar a Dios por la belleza de la creación, sino también a aceptar con fe las dificultades de la vida, como el sufrimiento, la enfermedad e incluso la muerte. La "hermana muerte corporal" se presenta no con miedo, sino como un paso natural que todo ser humano debe afrontar.

Desde el punto de vista estilístico, el lenguaje es sencillo y repetitivo. La continua repetición de la expresión "Alabado seas, mi Señor" crea un ritmo similar al de una oración o un canto y refuerza el sentido de devoción. Además, la personificación de los elementos naturales hace el texto vivo y transmite la idea de un universo en el que cada criatura participa en la alabanza del Creador.

Aún hoy el Cántico de las Criaturas conserva una gran actualidad. El respeto por la naturaleza, la fraternidad entre todos los seres vivos, la paz, el perdón y la gratitud son valores que hablan también al mundo contemporáneo. Por esto, el texto no es solo un testimonio religioso, sino también una invitación a vivir de un modo más responsable, solidario y respetuoso con el medio ambiente.